Siempre me he fijado en las sonrisas de las personas. No hablo de las carcajadas o de esa risa floja que puede entrate alguna vez, sino de la sonrisa, aquella que se dibuja en nuestra cara. Es curioso que nadie nos haya enseñado nunca a sonreír, sin embargo, todos lo hemos hecho alguna vez, desde que somos bebés.

Llevo algún tiempo observando cómo se borra una sonrisa. Estamos sonriendo y zas!, en un instante, la sonrisa se esfuma. Es un fenómeno curiosísimo, ¿por qué no seguir sonriendo durante unos minutos más? ¿Será porque nuestros músculos no aguantan?

Si podéis, fijaos alguna vez en esto. A mí me hace mucha gracia cómo se pasa progresivamente de una gran sonrisa al estado natural de los labios. Es como verlo en una cámara lenta.


Y,para acabar, también he percibido alguna vez que cuando alguien hace una gracia a un público, este público suele dejar de sonreír al mismo tiempo. ¿Por qué?

Lo que sí es cierto es que la sonrisa es el gesto más bonito. Ojalá pudiéramos encontrarla en todo el mundo y en todo momento. Ojalá.