Si cuatro días antes de cualquier acontecimiento importante de España se hubiera cometido un atentado por parte de ETA y hubieran muerto 16 personas (encima policías), el acto se suspendería automáticamente, con la consiguiente aparición pública de los políticos reivindicando un país de paz.
En China está claro que no nos imitan. Los Juegos Olímpicos no se van a suspender y es más, el gobierno ha hecho todo lo posible para que los ciudadanos chinos pasen desapercibidos ante este atentado. De todos los periódicos vendidos en China, sólo 2 comentan el caso: uno está escrito en inglés (y no todos los chinos lo compran) y el otro ni siquiera lo coloca en portada.
¿A dónde vamos a llegar? Todos los ciudadanos deberíamos tener derecho a poder acceder a cualquier tipo de información, por lo menos aquella que se está dando en el resto del mundo en primera página.
Pero no, el gobierno chino sigue en su idea de conseguir los mejores Juegos Olímpicos de todos los tiempos a cualquier precio, escondiendo todo aquello que le pueda manchar su reputación. Menos mal que las autoridades chinas se comprometieron a mejorar la situación de los derechos humanos si les permitían que China fuese el lugar donde se celebrarían los Juegos. En mi opinión, van a ser los peores de toda la historia.






Los niños de hoy en día no se conforman con una barbie, con un capítulo de Heidi o con unas canicas. Los niños de ahora quieren explorar nuevos límites, ver hasta dónde pueden llegar. Aquí hay un problema de educación y no lo digo por echar siempre la culpa a los padres. Pero desde luego que estos niños no están teniendo una infancia de la que puedan estar orgullosos y felices. Y los padres son los que les tienen que ayudar. No sé si será fácil, pero hay que valorar los juguetes y otros materiales educativos, porque con ellos crecemos como personas y eso va a influir en nuestro futuro. 